siguiendo sus voces internas
el pez de río se dejó llevar por las corrientes de aguas dulces hasta llegar al mar
ahí nadó sin parar en medio de sus remolinos y mareas
ahí conoció su inmensidad, admiró su belleza...se enamoró
ahí vive ahora, al otro lado del mundo, en la ciudad de los peces
entre las criaturas del mar,
-todavía explorando sus adentros-
~a todos los sueños que me llevaron lejos de casa, donde me sentí extranjera~
